Historia del Solar

 

Casona de Indianos en Rada-Voto, Cantabria.

En el Parque Natural de las Marismas de Santoña. A cinco minutos de la autovía del cantábrico.

La Casona El Solar del Mazo, o Casa Solariega del Mazo de Rada, constituye un conjunto de edificios y terrenos que pertenecieron a Juan Ramón de la Vega Gómez, natural de Secadura, secretario del juzgado municipal de Voto y hombre de negocios, que se instaló en Rada hacia 1871 con su esposa Cristeta Goya García, natural de Haro y maestra de niñas de la escuela de Secadura.

La casona de indianos actual se levantó sobre un terreno donde existía una casa de la familia Bueras, y que fue adquirido a los herederos de Diego de Bueras por José de la Incera Arronte, y fueron sus herederos quienes transmitieron todo el conjunto al citado Juan Ramón de la Vega Gómez.

Es hacia 1895 cuando se va dando forma a la edificación actual gracias al dinero enviado desde Cuba por Pedro Goya, hermano de Cristeta. Los negocios de Pedro en Cienfuegos consistían en una tienda (La Casa) de quincallería y joyería llamada «La Borla» que compartía con otros dos socios y que le proporcionaba un alto nivel de vida.

La guerra de Cuba con la pérdida de las colonias de ultramar en 1898, los cambios legislativos en la nueva república y los achaques de salud de Pedro les obligan a regresar a España para instalarse en Santander y Rada y desde 1913 hacerse cargo de su sobrina Elena, que a los pocos días de nacer pierde a su madre Elena de la Vega Goya y es criada por su tía Esther, esposa de Pedro.

En 1915 el solar del Mazo lo constituía la casa principal de dos plantas más ático, con un frente de mirador de madera y cristal sostenido por dos columnas de hierro y unos miradores laterales de menor tamaño. Posteriormente estos miradores serían sustituidos por una estructura de hormigón poligonal. Alrededor de la casa se construyó una edificación para el pozo de agua que mediante bombeo se subía al desván a un depósito de 3.000 litros y por su peso suministraba agua corriente a los baños y la cocina. Completaba la propiedad la casa accesoria a la de los guardeses con sus cuadras y un gallinero. Como tierras de labor poseían los prados que llegan hasta la ría de Rada con una extensión de 30.000 m2 llamado Campo del Mazo.

Según la doctora en Historia del Arte, Dña. Celestina Losada Varea, todo el conjunto “hacen de esta casa ­solar del Mazo uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil indiana de la histórica Junta de Voto”. (Autora del Catálogo monumental de Voto).

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